Manual de buenas intenciones, edición 2019

Sitio de Internet – Puerto de Palos – Mar del Plata

Leonardo Sarquis encabezó una nueva reunión en Mar del Plata para analizar la difícil coyuntura laboral que se vive en tierra. En lugar de atender las causas del problema, mitigan sus consecuencias con promesas de subsidios. A falta de espacio operativo en los muelles, pasarelas y miradores.

Por Roberto Garrone

La industria pesquera de Mar del Plata sufre los síntomas de la transformación que muestra la actividad a ni-vel nacional, sostenida únicamente por la prosperidad del langostino patagónico que se sigue superando a sí mismo pero tiene su lado B en las calles del puerto local con desocupación y una garantía horaria que condena a la miseria a miles de trabajadores.

Este escenario no sólo no es nuevo, sino que desde hace tres años se agudiza ampliando la crisis. Flota que migra hacia el paraíso naranja en aguas patagónicas y deja de proveer pescado fresco a toda una estructura productiva instalada en Mar del Plata, a cientos de millas de distancia de donde ocurre el fenómeno de la mul-tiplicación del langostino. Acá queda la miseria y la desolación.

Para los funcionarios este fenómeno parece entre lejano y novedoso. Deberían ser los encargados de distin-guir las causas y generar acciones para revertir la catástrofe social que ocurre en las calles del puerto. Pero sacan a lucir el manual de buenas intenciones 2019 y mencionan conceptos tan vacíos y decepcionantes. Co-mo son los subsidios para mitigar las consecuencias del cambio de modelo.

La visita de Leonardo Sarquis y el resto de autoridades provinciales, desde el subsecretario de Agroindustria, Tezanos Pinto, en su doble rol de representante de la provincia en el Consejo Federal Pesquero, hasta el sena-dor provincial Lucas Fiorini y el diputado nacional Juan Aicega, fue una hoja de ruta calcada de anteriores in-tervenciones: escuchar, tomar nota, poner cara de preocupado y el que se anima, pregunta alguna obviedad galopante. El #TrabajoEnEquipo es un rejunte de predisposición para que nada cambie.

“Venimos a ratificar nuestro compromiso de fortalecer el trabajo en tierra”, dijo el Ministro de Agroindustria. Con subsidios de 5 mil pesos para los obreros registrados y precarizados, para los estibadores del fresco y los del Centro de Contratación, no se fortalece nada. Se prolonga la agonía porque no se atienden las causas que llevaron a semejante precariedad.

“Sean creativos”, pidió el Ministro el año pasado a los principales actores portuarios. Ahora reiteró la oferta. “Les pedí a todos los sectores ver qué cosas se les ocurren que nosotros podamos hacer”, dijo ayer como si recién llegara al cargo cuando en realidad está más cerca de cumplir mandato.

Podrían comenzar estableciendo incentivos para el procesamiento del pescado en tierra. Merluza, langostino, variado costero, condrictios… La idea del equipo es generar trabajo a partir del langostino y Mar del Plata puede participar del proceso: descabezarlo para congelar la cola y exportarlo en bloque.

Sumar más valor es inviable salvo que Brasil abra la barrera que mantiene vedada desde el 2013 y permita el ingreso del marisco. El ingreso formal, claro. Para el contrabando hay toda una banda en el puerto que nunca fue desarticulada. País vecino, los vencimientos de los productos elaborados en base al marisco tienen mayo-res plazos de vigencia. Pero eso está por verse y es un mercado que puede absorber el 10% de la captura, con toda la furia.

“Somos una industria extractiva, no alimenticia; Nadie sumará personal para agregarle más valor. Menos en este contexto”, insisten los empresarios para dinamitar las buenas intenciones del subsecretario Juan Bosch.

Bajar el costo de financiamiento podría ser otra opción. El modelo Cambiemos llevó las tasas de interés para quien quiera financiarse, al borde del 80% y paga por la bicicleta al 60%. El que apuesta a producir en estas condiciones es tan iluso como el que espera un ticket de compra en la cantina de la Fiesta de los Pescadores que inaugura esta noche.

Si el langostino resiste al empeño que exhibe la autoridad de aplicación por exterminarlo, en dos años nos ha-bremos librado para siempre de semejante derroche de mal gusto bajo la carpa blanca. Ya no habrá más lan-chas amarillas a las cuales rendirle tributo en la postal turística. Todas se habrán esfumado en la vorágine del festival de reformulaciones que devora sus permisos de pesca y las expulsa de la banquina.

Los conserveros propusieron un descuento en el pago de cargas sociales como recibieron sectores de la in-dustria textil y del calzado. Ya no piden que frene el aluvión de latas importadas que inundaron un mercado interno con respirador artificial. “Cuando se te quema la casa no pensás en lo mal que te llevas con el vecino”, graficó un industrial que participó del encuentro, la situación que atraviesa el sector. Supremacía Marina ce-rró el año pasado y el resto achicó personal. La industria conserva esta conectada a un respirador artificial.

Desde las cámaras armadoras elaboraron un documento en conjunto que le enviaron a Tezanos Pinto. Las peticiones no incluyen el tema urticante de las nuevas reformulaciones que sumarán esfuerzo pesquero al langostino. Sí pidieron que la cuota social de Chubut y Santa Cruz sea pescada por barcos con permiso. El año pasado el consejero Liberman revalidó pergaminos como el señor 15 para darle langostino al mejor postor.

La reunión con armadores repetía el tono de catarsis amodorrada hasta que Fortunato increpó al diputado Aicega por haber votado a favor la ley que estableció nuevas áreas marinas protegidas. “Votaron una ley sin fundamento científico y sin consultar a los actores pesqueros. Ni saben el daño que provocan”, lo cruzó Ca-cho. Nadie del otro lado se animó a preguntar por los daños que generó el “José Américo” en el hasta entonces equilibrado tablero del langostino.

Los dueños de los barcos volvieron a insistir con los problemas operativos que genera la falta de espacio en los muelles interiores del puerto. El anuncio de Dietrich en el 2016 sobre construir un nuevo espigón pasó al cajón de promesas jamás cumplidas. Lo mismo que con los costos de la estiba y por el uso de puerto, que Mer-lini infló muy por encima de la paritaria que cerró con APDFA.

La grieta que separa a las autoridades de las reales necesidades del sector quedó plasmada esta misma sema-na. Mientras la flota se hacina en el espejo interior, conviven entre la mugre, los roedores y los perros vaga-bundos, el Presidente del Consorcio mostró los avances del plan de obras que incluye pasarelas, miradores y mobiliario urbano dentro de un nuevo atractivo turístico en el puerto.

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